No mostraba sus sentimientos en público, se los guardaba para ella cuando estuvira a solas en la noche.
Tampoco hablaba mucho, pero callarse callada le permitia apreciar bastante bien lo que sucedía a su alrededor, espiar un poco a las personas, saber de ellas cosas que otros no notaban.
Una chica que era bastante felíz cuando tenía 12 años, con anhelos de entrar a la secundaria. Pero después desearía no haber pisado nunca aquella escuela que solo le atraerían 3 terribles años.
Era una niña tímida, callada pero graciosa, miraba todo con optimismo hasta que empezaron a molestarla. Juntando los indeseables secretos que le traería un cuaderno que, por su bien, jamás debío leer.
Eso cambió por completo su forma de ser, seguía siendo tímida, y hasta hablaba más y hacia bromas. Pero su rostro era triste... Lloraba por las noches para que al día siguiente en su rostro se formara una, excelente sonrisa fingida.
Por las tardes se quedaba recostada sobre su cama, pensando en qué podía ser peor.
Las crisis familiares y escolares arruinaron su adolescencia. Maduro "prematuramente", pero frente a sus padres fingía ser infantil e incluso fingía no saber de los problemas, problemas de los que ella ya sabía hasta el último detalle.
Un día en el colegio, cogió un compás, pero ella no lo veía como el objeto simple que era. Lo que veía era una punta filosa que podría dañar su piel. Ahí fue cuando agarró la punta filosa y desgarró poco a poco su piel hasta admirar la sangre que brotaba.
Un simple compás se convirtió en un arma que podría ocultar, para ella, su dolor.
Del compás vino una navaja que usó prácticamente diario. Regresaba de la escuela, con sentimientos de rabia, tristieza e incluso dolor, y lo único que deseaba era cortarse para que solo se fijara en aquel dolor físico, y dejar atrás el mental.
.... Y vino su cumpleaños número 13.
Ella que hizo? Una fiesta?
No, lloró. Lloró y deseo su muerte con todo el alma.
Pero eso nunca sucedió.
Vino un nuevo ciclo escolar, y si ella debió aceptar que no fue tan malo como su priner año en la secundaria. Dejó de cortarse poco a poco, pues las cicatrices no eran muy agradables de ver y recordar momentos que... la hicieron desear su muerte.
Todo iba cambiando, y ella seguía madurando. Viendo el mundo de otra manera, seguía siendo callada, eso es algo que nunca cambió en ella.
Pero aún asi ella seguía con una sola idea: S U I C I D A R S E
Loco es decir que lo deseaba. Enfermo es aceptar que hasta lo planeó. Cada detalle lo tenía planeado.
Pero nunca lo puso en práctica. Aún tenía la esperanza de que algo bueno resultaría. Rezaba a Dios por un amigo, algun ángel que bajara del cielo y la buscara. Ella lo único que quería era compañía, pero al parecer era demasiado pedir ya que eso nunca paso. Ella se sentía tan sola.
Y así llegó su 14 cumpleaños. Sí, también se la pasó llorando deseando que ese día terminara, que su vida finalizara de una buena vez.
Pero al transcurso de ese año todo cambió un poco. Encontro buenos amigos con quienes pasó buenos ratos. Fue aceptando su vida, aunque seguía con un inexplicable sentimiento de depresión. Eso tal vez fue lo único que nunca cambió.
Y así llegó sus 15 años. Una gran fiesta. No... no lloró, bueno si pero por otras razones. A diferencia de los anteriores años, debido a la gran fiesta que realizó, nadie se olvidó de cu cumpleaños. Y de lo único que lloró fue de felicidad.
Hoy en día, se sigue sintiendo como una inadaptada social. una persona rara que no pertenece a este mundo. Si algunas veces les regresan sus ataques de "me quiero suicidar" pero ha aprendido a controlarse y valorar lo que tiene. Verle el lado positivo a todas las cosas.
Ah... y no, tampoco aún encuentra a su "ángel que caería del cielo" bueno, a algun amigo especial que la comprenda y la apoye. Dejó de creer en Dios. Pero ella ya tiene sus razones, muchas razones.
Y esa es mi historia.
Tampoco hablaba mucho, pero callarse callada le permitia apreciar bastante bien lo que sucedía a su alrededor, espiar un poco a las personas, saber de ellas cosas que otros no notaban.
Una chica que era bastante felíz cuando tenía 12 años, con anhelos de entrar a la secundaria. Pero después desearía no haber pisado nunca aquella escuela que solo le atraerían 3 terribles años.
Era una niña tímida, callada pero graciosa, miraba todo con optimismo hasta que empezaron a molestarla. Juntando los indeseables secretos que le traería un cuaderno que, por su bien, jamás debío leer.
Eso cambió por completo su forma de ser, seguía siendo tímida, y hasta hablaba más y hacia bromas. Pero su rostro era triste... Lloraba por las noches para que al día siguiente en su rostro se formara una, excelente sonrisa fingida.
Por las tardes se quedaba recostada sobre su cama, pensando en qué podía ser peor.
Las crisis familiares y escolares arruinaron su adolescencia. Maduro "prematuramente", pero frente a sus padres fingía ser infantil e incluso fingía no saber de los problemas, problemas de los que ella ya sabía hasta el último detalle.
Un día en el colegio, cogió un compás, pero ella no lo veía como el objeto simple que era. Lo que veía era una punta filosa que podría dañar su piel. Ahí fue cuando agarró la punta filosa y desgarró poco a poco su piel hasta admirar la sangre que brotaba.
Un simple compás se convirtió en un arma que podría ocultar, para ella, su dolor.
Del compás vino una navaja que usó prácticamente diario. Regresaba de la escuela, con sentimientos de rabia, tristieza e incluso dolor, y lo único que deseaba era cortarse para que solo se fijara en aquel dolor físico, y dejar atrás el mental.
.... Y vino su cumpleaños número 13.
Ella que hizo? Una fiesta?
No, lloró. Lloró y deseo su muerte con todo el alma.
Pero eso nunca sucedió.
Vino un nuevo ciclo escolar, y si ella debió aceptar que no fue tan malo como su priner año en la secundaria. Dejó de cortarse poco a poco, pues las cicatrices no eran muy agradables de ver y recordar momentos que... la hicieron desear su muerte.
Todo iba cambiando, y ella seguía madurando. Viendo el mundo de otra manera, seguía siendo callada, eso es algo que nunca cambió en ella.
Pero aún asi ella seguía con una sola idea: S U I C I D A R S E
Loco es decir que lo deseaba. Enfermo es aceptar que hasta lo planeó. Cada detalle lo tenía planeado.
Pero nunca lo puso en práctica. Aún tenía la esperanza de que algo bueno resultaría. Rezaba a Dios por un amigo, algun ángel que bajara del cielo y la buscara. Ella lo único que quería era compañía, pero al parecer era demasiado pedir ya que eso nunca paso. Ella se sentía tan sola.
Y así llegó su 14 cumpleaños. Sí, también se la pasó llorando deseando que ese día terminara, que su vida finalizara de una buena vez.
Pero al transcurso de ese año todo cambió un poco. Encontro buenos amigos con quienes pasó buenos ratos. Fue aceptando su vida, aunque seguía con un inexplicable sentimiento de depresión. Eso tal vez fue lo único que nunca cambió.
Y así llegó sus 15 años. Una gran fiesta. No... no lloró, bueno si pero por otras razones. A diferencia de los anteriores años, debido a la gran fiesta que realizó, nadie se olvidó de cu cumpleaños. Y de lo único que lloró fue de felicidad.
Hoy en día, se sigue sintiendo como una inadaptada social. una persona rara que no pertenece a este mundo. Si algunas veces les regresan sus ataques de "me quiero suicidar" pero ha aprendido a controlarse y valorar lo que tiene. Verle el lado positivo a todas las cosas.
Ah... y no, tampoco aún encuentra a su "ángel que caería del cielo" bueno, a algun amigo especial que la comprenda y la apoye. Dejó de creer en Dios. Pero ella ya tiene sus razones, muchas razones.
Y esa es mi historia.
Si me pongo a pensar acerca sobre la forma en que pensas ahora vos pareces un angel caido del cielo
ResponderEliminarPasan los años y esa sigue siendo mi entrada favorita de tu blog porque practicamente es una copia de mi vida, solo que yo perdi la esperanza de ese angel, ojala tu encontraras el tuyo
ResponderEliminarPasan los años y esa sigue siendo mi entrada favorita de tu blog porque practicamente es una copia de mi vida, solo que yo perdi la esperanza de ese angel, ojala tu encontraras el tuyo
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